Los clásicos: Historias del arte Vol.3

Volvemos a repasar a los grandes del arte de la mano de la editorial Parkstone International. En esta ocasión, queremos recordar a estos artistas clásicos que son el máximo exponente de nuestra pintura en el ámbito internacional. Estos artistas llenan las paredes de El Prado y conocemos sus lienzos más famosos. Te contamos lo que no sabías de los grandes clásicos de la pintura española.

El Greco (1541 – 1614)

“La purificación en el templo” El Greco

El principal representante de la pintura renacentista española, pese a que el pintor nació en Grecia. El artista desarrolló un estilo muy personal en sus obras de madurez.

Hasta los 26 años vivió en Creta, donde fue un apreciado maestro de iconos en el estilo posbizantino vigente en la isla. Después residió diez años en Italia, donde se transformó en un pintor renacentista, primero en Venecia, asumiendo plenamente el estilo de Tiziano y Tintoretto, y después en Roma, estudiando el manierismo de Miguel Ángel. En 1577 se estableció en Toledo, donde vivió y trabajó el resto de su vida.

Actualmente está considerado uno de los artistas más grandes de la civilización occidental. Esta alta consideración es reciente y se ha ido formando en los últimos cien años, cambiando la apreciación sobre su pintura formada en los dos siglos y medio que siguieron a su muerte, en que llegó a considerarse un pintor excéntrico y marginal en la historia del arte.

Francisco de Goya (1746 – 1828)

“Los fusilamientos del 3 de mayo” Francisco de Goya

Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la pintura contemporánea y se considera precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX. Gran popularidad tiene su Maja desnuda, en parte favorecida por la polémica generada en torno a la identidad de la bella retratada.

De comienzos del siglo XIX datan también otros retratos que emprenden el camino hacia el nuevo arte burgués. Al final del conflicto hispano-francés pinta dos grandes cuadros a propósito de los sucesos del levantamiento del dos de mayo de 1808, que sientan un precedente tanto estético como temático para el cuadro de historia, que no solo comenta sucesos próximos a la realidad que vive el artista, sino que alcanza un mensaje universal.

Diego Velázquez (1599 – 1660)

“Las meninas” de Diego Velázquez

Pasó sus primeros años en Sevilla, donde desarrolló un estilo naturalista de iluminación tenebrista, por influencia de Caravaggio y sus seguidores. A los 24 años se trasladó a Madrid, donde fue nombrado pintor del rey Felipe IV y cuatro años después fue ascendido a pintor de cámara, el cargo más importante entre los pintores de la Corte. A esta labor dedicó el resto de su vida. Su trabajo consistía en pintar retratos del rey y de su familia, así como otros cuadros destinados a decorar las mansiones reales.

Su presencia en la Corte le permitió estudiar la colección real de pintura que, junto con las enseñanzas de su primer viaje a Italia, donde conoció tanto la pintura antigua como la que se hacía en su tiempo, fueron influencias determinantes para evolucionar a un estilo de gran luminosidad, con pinceladas rápidas y sueltas.

Vicente López (1772 – 1850)

“Dama española” de Vicente López

Pintor español del neoclasicismo. Tras permanecer en Madrid trece años, donde recibió la influencia de pintores como Francisco Bayeu, Mariano Salvador Maella y de Mengs, regresó a Valencia en 1792, donde pintó a Fernando VII con el hábito de la Orden de Carlos III y numerosos retratos de los jefes militares franceses que ocupaban España durante la Guerra de la Independencia.

El sentido realista que demuestra en estos retratos hizo que Fernando VII lo nombrase Primer Pintor de Cámara en 1815, desplazándose nuevamente a Madrid, donde se convirtió en el pintor de moda entre la aristocracia y alta burguesía madrileña. En 1826 realizó su obra más conocida, el Retrato del pintor Francisco de Goya, y en 1831 hizo el retrato de Fernando VII con el hábito de la Orden del Toisón de Oro.

Mariano Fortuny (1838 – 1874)

“La vicaría” de Mariano Fortuny

A pesar de su muerte a los 36 años, su estilo y el virtuosismo técnico de su obra lo definen como un gran pintor que marcó indeleblemente a toda una generación de pintores europeos. Cultivó una figuración preciosista, atenta a los detalles y juegos de luces, plasmada con asombrosa precisión mediante un toque de pincel aparentemente libre y espontáneo.

Pero el éxito comercial y las exigencias de su marchante refrenaron una evolución que él deseaba, y que pudo revolucionar la pintura española de haber seguido vivo. Apuntan hacia esta nueva línea sus últimas obras como Desnudo en la playa de Portici o Los hijos del pintor en un salón japonés (ambas en el Museo del Prado).

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